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sábado, 26 de enero de 2013

•"Tan solo una salida" {Capítulo 19}.


El resto de la cita es bastante repulsiva y desesperante, pero intento concentrarme en imaginar que no es el con quien estoy, y cuando eso no funciona comienzo a repasar los detalles sobre el plan “efecto orco”. Scott me lleva a tomar un helado y después caminamos por el parque a la vista de todos. La gente me mira impresionada e intrigada al mismo tiempo. Puedo leer en sus ojos lo que están pensando. Incluso llego a escuchar algunos murmullos claros. “¿Por qué está otra vez con él?”,“Esa chica es tonta, no aprende”, “Oh dios, Sweden y Scott juntos”.  Pasan las horas y Scott decide ir a comer a un McDonals. Un plan con el mismo romanticismo que él, cero. Después damos un par de vueltas más por la plaza para que todos se aseguren de ver el gran espectáculo, mientras yo tengo que aguantar que esa babosa repugnante me sujete la mano.

-Sonríe, nos están mirando –se burla Scott.
-Te escupiría en la cara –bufo.
-Cuatro… diez…

Y pongo la más falsa de mis sonrisas vista nunca.


Al llegar a casa Scott intenta acercarse pero decido que eso es llegar demasiado lejos. Puede que aguante que me toque con su sudorosa y asquerosa mano, pero jamás llegará más lejos que eso.

-Eh –me separo- nada de contacto físico, gusano.

Parece que va a decir algo, pero en su lugar se limita a mirarme en silencio unos segundos, y después se aleja murmurando un “nos volveremos a ver pronto”.


Entro en casa y me encuentro a mi madre en la cocina haciendo uno de sus famosos bizcochos.

-¿Qué tal te fue con el malvado villano? –pregunta de espaldas a mi.
-Bien… -digo, intentando ocultar el sarcasmo de mi voz- supongo.

Ella sabe más de lo que parece, y eso me inquieta.

-Dale recuerdos al príncipe de mi parte.

Subo a mi habitación sin decir nada más y me tiro sobre la cama intentando repasar lo ocurrido en las últimas horas. “Plan efecto orco” repito para mis adentros, y comienzo a pensar en cómo llevarlo a cabo para lograr que desaparezca el susodicho. Por la tarde mientras leo uno de los nuevos libros que encontré en la nueva sección de la librería, mi teléfono suena y doy un salto sobre mi misma asustada por el volumen del móvil. Creía que lo tenía en vibración. Miro la pantalla. “Justin”. Sonrío y en menos de tres toques descuelgo y lo llevo sobre mi oreja.

-Hola pequeña –dice una voz tierna al otro lado.
-Hola Justin –susurro dejándome caer de nuevo sobre la cama, con una sonrisa tonta que nace de algún lugar.
-¿Qué tal te fue hoy? –se que sonríe.
-Interesante… -hago una mueca.
-Cuéntame.
-Tuve… -guardo silencio un instante- una cita con… -se que a Justin no le va a gustar esto-  Scott.

Silencio al otro lado. La tensión comienza a notarse.

-¿Justin? –le llamo.
-Estoy aquí –responde ahora más seco, después de unos segundos.
-Bueno… -busco rápidamente algo que decir que logre descargar la tensión creada en un momento.

Más silencio.

-Tú fuiste quien me hizo prometer que te contaría todo lo que ocurriera con él.
-Y sigo queriendo que lo hagas –su voz vuelve a sonar rápidamente.
-Pues entonces no reacciones… así –suspiro.
-No esperes que me parezca bien que ese imbécil pueda estar cerca de ti y yo esté a miles de jodidos kilómetros sin poder hacer nada al respecto. Estoy harto. Esto me supera.
-Justin…
-Lo siento –baja su tono- se que no es culpa tuya, pero… compréndeme.
-Lo hago.
-Estoy tan frustrado Sweden…  necesito ir a verte pero tú no me dejas. ¿Cómo crees que me siento? –el dolor se nota en su voz ahora.
-Sabes que eso no es así –el pecho comienza a dolerme.
-Pero… quiero ir.
-Te conozco y sé que si vienes no podrás estarte quieto y todo lo que estoy haciendo se acabará yendo a… –suspiro- he avanzado mucho y el plan está en marcha.

Justin guarda silencio resignado, respira e inspira unas cuantas veces intentando recomponerse y después vuelve a intervenir.

-Y bien… cuéntame que te dijo.
-Quiere cuatro citas –respiro lentamente- quiere que salgamos para que todo el mundo vea que Scott Perks siempre gana y después dirá a todos que me ha dejado porque se aburrió de mi, y entonces conseguirá lo que quiere.
-Maldito bastardo hijo de puta –su voz suena dura, su mandíbula está muy tensa.
-Después de eso me dará la foto y todo se habrá acabado. Para siempre.
-Juro que voy a matarlo –Justin está alterado.
-Eh… recuerda que tenemos un plan –sonrío ahora- juré que iba a hacerle pagar todo lo que me hizo y sigo manteniéndolo.
-¿Qué quieres hacer?
-Cuando consiga la foto voy a destrozar de tal manera su orgullo que meterá la cabeza en su culo y desaparecerá durante mucho, mucho tiempo. Se va a arrepentir de haber jugado conmigo. Te lo aseguro.
-Hmmm –suelta un gemido divertido- me gusta cuando te pones de chica mala –ríe.
-Tonto –río con él.

Tras unas bromas Justin vuelve a ponerse serio.

-¿Y que hicisteis en la… cita?
-Paseamos, comimos en un McDonals y… me trajo a casa.
-¿Y?
-Y nada más.
-¿Y…
-Sé lo que intentas saber, y no… no me besó y tampoco hubo ningún contacto.

El suspira al otro lado.

-Solo cogió mi mano en la calle… -hago una mueca.

Silencio.

-No sabe donde se está metiendo –asegura.
-Justin, tranquilo. No voy a dejar que me ponga una mano encima.
-No, no lo harás –gruñe- porque si me entero de que te toca o se acerca a ti a menos de dos metros voy a cortarle las pelotas y me haré un collar.
-Justin…
-Sweden, no sé qué le pasa a ese bastardo por la cabeza, pero para mí no es un juego, y créeme –hace una pausa- estoy luchando jodidamente duro para intentar mantener la calma y no coger un avión para darle una patada. Eres mía Sweden -suspira- no quiero que nadie más te toque.

La sangre se drena de mi cara ante su revelación y siento que las manos comienzan a temblarme. “Eres mía”. Oh dios mío. Esto es de verdad.

-Te quiero, Justin.

Oigo un suspiro al otro lado.

-Yo también te quiero, pequeña –y ahora sé que sonríe.


Tras unas horas intensas de conversación Justin se vuelve a cenar y yo decido acostarme ya que es bastante tarde. Deduzco que los siguientes días Scott me dejará tranquila, ya que el plan es que todos se enteren de que estamos juntos y para ellos los rumores deben correr con seguridad, por lo que pasarán unos días hasta que vuelva a querer hacerse ver para asegurarse de que todos siguen expandiendo la noticia. Cierro los ojos evadiéndome de pensar en él y mis sueños me llevan de nuevo al lado del chico que realmente quiere estar a mi lado. El que lucha día a día para conseguir que todo funcione y el que de verdad daría lo que fuera por estar cerca de mí.



{#Justin}
Con los ojos cerrados y tirado sobre el césped noto el viento rozar mi pelo y el sol calentar mi cara. Sumido en mis pensamientos deseo que ella este a mi lado al abrirlos, y aunque creo estar solo, como por arte de magia una piel suave acaricia mi cara tiernamente. Abro los ojos y lo primero que veo es una sonrisa que me ciega. Miro un poco más arriba y me topo con sus ojos que me miran intensamente. Unos ojos color verde intenso. Una mirada penetrante pero a la vez dulce que me hace querer seguir mirando más allá de ellos y no volver a salir nunca. Una mirada que me hace perderme, sumido en ella. Sus ojos se cierran y se acerca a mí para darme un beso. Aunque todavía no he reconocido a la persona, sin saber porque ni como me dejo llevar y mis labios esperan los suyos con deseo. Unos instantes después nuestras bocas se juntan y mis labios se funden con los suyos en un beso lento y apasionado. Poco después su lengua se abre paso en mi boca buscando su compañera y juntas, juegan disfrutando del momento. Mantengo mis ojos cerrados e intento esforzarme en reconocer a la dueña de esos labios carnosos que se han adueñado de mi. De repente muerde la parte inferior del mío y un gemido ahogado sale de mi boca. Una risa la delata y entonces se que solo puede ser ella. Sweden está aquí. La chica se aleja unos centímetros dejándome ver su cara y entonces confirmo que la persona que me ha robado ese intenso beso es la misma que robó mi corazón hace mucho tiempo.

-Justin –susurra sentándose a mi lado y posando una de sus manos sobre mi pierna mientras con la otra acaricia mi mejilla- te eché de menos.
-Yo también a ti –respondo perdiéndome de nuevo en su mirada- no sabes cuánto pequeña.

Extiendo mi mano y comienzo a jugar con un mechón del pelo castaño que cae sobre su cara. Sweden vuelve a sonreír y se acerca de nuevo dándome un beso en la cara. Ambos nos miramos después de eso y el deseo comienza a crecer dentro de mí. Ella se levanta para sentarse después sobre mis piernas y con sus brazos rodea mi espalda. Yo paso mis manos por sus caderas hasta llegar al final y la estrecho más contra mi pecho. Ambos sonreímos y comienzo a sentirme excitado, pero cuando nuestros labios están a punto de reencontrarse una voz la hace alejarse de mí.

De repente miro mis manos caer sobre mis piernas y veo que ya no está conmigo. La voz vuelve a llamarme y escucho una risa, esta vez amarga, que me hace mirar hacia arriba.

 Lo que me encuentro me deja helado.

Scott abraza por detrás a Sweden y esta le corresponde entrelazando sus dedos. Ambos sonríen a la vez que me miran. Yo no puedo creer lo que está pasando. Intento levantarme para correr hacia ella pero las piernas no me responden.
-Oh, creo que te quedaste solo –Scott sonríe de nuevo.

 Miro a la chica, quien me devuelve unos ojos fríos e inexpresivos sin separarse de él.

-Sweden… -murmuro.
-Lo siento Justin –dice seca- pero creo que no serías capaz de darme lo que Scott me ofrece.
-¿Qué? –una punzada en el corazón.
-No me malinterpretes, eres buen chico… pero creo que no lo bastante hombre como para hacerme feliz –ella hace una mueca de burla y después se gira para besarle.

Y ahí estoy yo, viendo como la chica a la que amo me abandona por el que la hizo sufrir. No lo entiendo. Esto no puede ser real.

De repente los dos se separan y Scott se acerca hacia mí serio.

-Pobre Justin… tan ocupado con sus conciertos que no supo ver que su chica se alejaba de el –ríe- a tantos kilómetros de su cuerpo que no pudo darse cuenta de que otro la poseía –una carcajada hace que mi corazón se parta en dos.

Miro a Sweden de nuevo esperando que ella me diga que es una broma, pero en su lugar esta se acerca a mí y me da una bofetada.

-Me dejaste escapar y ahora has perdido lo que más querías –sonríe- no vales para nada.

Me llevo las manos a la cara para evitar que mis lágrimas corran pero ya casi no puedo ver nada. Scott se para frente a mí y nuestras miradas se cruzan. Deseo intensamente matarlo.

-Ah, por cierto… una última cosa –se frota la barbilla.

Le miro esperando otro golpe.

-Levántate, llegaremos tarde al ensayo y Dan se enfadará –sonríe.

Le miro sin comprender lo que acaba de decir y entonces noto algo raro. Su voz a cambiado. Es algo familiar pero no logro saber el que. ¿y Dan? ¿Qué quiere decir con que Dan se enfadara? ¿A dónde llegaré tarde? No lo entiendo.

-¿Qué?
-Eh Justin –dice ahora Sweden- vístete y coge tu guitarra.

La misma voz.

-¿Mi… guitarra?

Entonces los dos vuelven a besarse delante de mí y todo se vuelve negro.
Abro los ojos desesperado y observo que me encuentro en mi habitación, sobre mi cama. Llevo las manos sobre mi frente y al frotarlas se empapan de sudor. Al girarme  hacia la puerta veo a Scooter mirarme fijamente.

-Justin levanta, vas a llegar tarde –otra vez la voz.

Era todo una pesadilla. 
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Espero que os haya gustado, dad RT aquí si leísteis el capítulo. Gracias.

miércoles, 2 de enero de 2013

•"Tan solo una salida" {Capítulo 18}.


-Te quiero, princesa -susurra Justin al otro lado del teléfono.

Y así, ambos volvemos a cobrar vida. Noto como la voz de Justin se vuelve dulce y ahora sé que estoy preparada para afrontarme a esto. Y que el también lo está. Hablamos. Le cuento todo lo que ha pasado desde la última vez y lo mucho que le extraño. Le digo que mientras ambos sigamos llevando esos collares nadie va a separarnos. Que le quiero como no quise a nadie en mi vida y que no voy a dejar que nos separen. Solo nosotros decidimos nuestro destino, y el mío es estar junto a él.

-Supongo que no me harás caso si te digo que no hagas esto –reprocha- si te pido que dejes a Scott y no te acerques a él.
-No, no lo haré.
-¿Y si te lo suplico? –Su voz se vuelve tierna- no es la mejor solución.
-Es la única solución ahora.
-Esa foto me da igual Sweden –ahora se pone serio- lo digo enserio, no me importa que la gente se entere de que tengo a la persona más increíble a mi lado.
-Esto no es solo por esa foto Justin, lo sabes.
-Si –asiente al otro lado- lo sé.
-Voy a devolverle todas y cada una de las putadas que me ha hecho.

Y el silencio vuelve a inundarlo todo.

-No dejes que te enamore –me pide.
-No pienso hacerlo.

Acordamos que pronto acabaremos con todo esto y podremos volver a abrazarnos. Como aquel día. Como nuestro primer día.


Esa noche tengo un sueño. Un sueño que por primera vez en mucho tiempo hace que sienta mariposas en el estomago. Mis pesadillas se hunden en lo más profundo para dejar a la luz uno de los mejores sueños de mi vida. Y Justin está en el.


##
Habían pasado ya seis días desde la cita con Scott, y desde entonces no había vuelto a saber nada de él. Puede que se lo hubiera pensado mejor y hubiera decidido que toda esta historia es una tontería. O puede que mi conversación con él le hubiera abierto los ojos y por fin comprendiera que jamás volvería con él. Por nada del mundo. En la vida.

Desde nuestra llamada de reconciliación, Justin prometió que muchas cosas iban a cambiar, y comenzó a llamarme cada día. Al levantarme veía un mensaje de texto deseándome buenos días y cada vez que tenía un hueco me llamaba para asegurarse de que todo seguía bien. En una de nuestras conversaciones a altas horas de la madrugada, como solíamos hacer en aquellos tiempos en los que todo era fácil, comenzamos a buscar soluciones en cuanto al tema de Scott e ideamos un plan de venganza al que Justin llamó “efecto orco”. El plan aún no estaba del todo acabado, pues yo estaba esperando la llamada de Scott para una segunda cita en la que supuestamente aclararíamos las condiciones y funcionamiento de esta historia de locos absurda. Prometí a Justin que le mantendría informado, y así fue.


Esa mañana me levanto con un mal presentimiento. Miro el reloj y veo que las agujas no marcan más de las cinco. Me he desvelado. Un escalofrío recorre mi cuerpo y doy por seguro de que hoy será un día difícil. Me levanto de la cama como puedo y me envuelvo en una manta. Bajo al salón y me sorprende ver que mi madre está viendo la televisión en el sofá.

-Buenos días –murmura tirada boca arriba.
-Todavía no es de día –contesto.
-¿Qué hora es?
-Las cinco.
-¿Y qué haces despierta? –gira la cabeza en mi busca.
-Bueno… -me acerco al sofá y me dejo caer a su lado- últimamente no duermo demasiado bien.
-¿Y eso es debido a…
-Nada en particular –miento.
-Vamos Sweden –sonríe irónicamente- soy tu madre. Recuerda que estamos conectadas por algo extraño que me activa el instinto.

Ella se incorpora para poder hablar mejor y yo la miro durante un instante preguntándome si debería o no contarle toda la historia. Supongo que no es necesario dar muchos detalles, así que accedo.

-Problemas con los chicos –suspiro.

Mi madre me mira fijamente.

-¿Justin?
-Bueno…
-Creía que Justin era un buen chico, parece muy simpático –mira la televisión sin ver demasiado- además parecía que estaba loquito por ti.
-No mamá –sonrío- no es Justin el problema. El es… -cojo aire y lo expulso detenidamente- él es muy bueno conmigo.
-¿Entonces?

Mi mirada se fija en el suelo mientras intento buscar las palabras adecuadas que cuenten mi historia sin decir nada en realidad.

-¿Ves esas películas en las que la protagonista se enamora de un chico que cree su príncipe azul, con el cual todo es perfecto… hasta que aparece el malo de la película con su caballo negro y su espada envenenada?
-¿Ajam? –mi madre parece interesada en lo que le digo, que en realidad es la historia de mi vida.
-Pues bien, la chica y su príncipe azul creen que todo es tan fácil como amarse, y que el amor todo lo puede. Ellos creen que mientras estén juntos nada más puede entrometerse entre ellos. Pero lo que el príncipe no sabe es que hay un hombre malvado que antes le hizo daño a la chica, y que como no consiguió lo que quería volvió para estropear su historia de amor.
-¿Y que busca exactamente el chico malo?
-Busca separarlos y llevarse presa a la chica para impedir que sea feliz.
-¿Y no hay un hada madrina en la historia que pueda ayudarla? –pregunta.
-No… en esta historia solo hay tres personajes.
-Pero recuerda que el bien siempre triunfa en las películas, y a pesar de que hayan obstáculos el príncipe siempre consigue a la princesa y el malo acaba desapareciendo. El destino está en manos de la chica.
-No es tan fácil cuando el protagonista es el malo –suspiro.
-Cariño… -mi madre me acaricia la cara con su mano dulcemente- creo que el problema de esta película es que la chica no sabe aún lo importante que es ella en esa historia –sonríe- creo que ella tiene la clave para que todo salga como espera, pero aún no ha descubierto como conseguir tomar los mandos de ese cuento.

Miro fijamente los ojos vivos de mi madre y me doy cuenta de que ha entendido mucho más de lo que me hubiera gustado.  Me sonríe tiernamente y después me da un beso en la mejilla.

-Recuerda que el bien vence siempre al mal.

Ella se levanta y, así, sin más… se dirige dando pequeños saltitos hacia la cocina en busca de una taza de chocolate muy caliente. Vuelve con dos, y uno de ellos me lo entrega. Pasa el tiempo mientras miramos entretenidas la televisión y cuando quiero darme cuenta ya son las diez.

Subo a mi habitación y me meto a la ducha. Mientras me visto mi móvil suena y me acerco para leer el mensaje que hay en mi pantalla.

“Segunda cita. A las doce en el parque frente al arroyo. No llegues tarde”.

Y ha llegado el día. Mis ilusiones se pierden. Scott sigue vivo, no ha muerto repentinamente como yo esperaba, y tampoco se ha pensado mejor toda esta locura. Sigue empeñado en jugar a un juego que no tiene un final coherente. No sé cómo va a acabar esto y tampoco sé que pretende en realidad.



Cinco minutos antes de la hora prevista me encuentro sentada en un banco al fondo del paseo, con los cascos puestos y la música a tope. Cierro los ojos mientras el sol me da en la cara y calienta mis parpados, aprieto fuerte los puños deseando despertar al lado de Justin y que todo esto haya sido solo una pesadilla.

Alguien toca mi hombro y estoy tan sumida en mis pensamientos que creo que es él quien estará junto a mí, pero al mirar a esa persona a la cara la sonrisa se borra de mi rostro y vuelvo a fijar la vista en la pantalla de mi móvil.

-Hola –Scott se sienta a mi lado.

Le miro en silencio y apago la música.

-¿Qué tal estas hoy? –pregunta cauto, sin acercarse demasiado a mí.
-Estaba bien –respondo seca- pero ahora tengo unas tremendas ganas de vomitar.
-Veo que no has hecho caso a lo que te dije el otro día –sonríe amargo.
-¿En cuanto a lo de ser simpática contigo? –río- déjame pensar… hmmm… no.
-Peor para ti.
-Seguro que no puede haber nada mucho peor que estar aquí en compañía de ti  –sonrío irónica.

Scott me mira receloso unos segundos y después se recuesta sobre el respaldo del banco cruzando los brazos sobre su pecho, se acerca un poco más a mí y mira al cielo pensativo.

-Está bien, esto es lo que haremos –gira la cabeza hacia mi- tu quieres la foto y yo quiero que seas mía.
-Un trato algo injusto, por cierto –espeto.
-Bien, mirémoslo de otro modo más profundo –se frota la barbilla con las puntas de los dedos- tu quieres una relación con Justin sin obstáculos, quieres ser feliz con el sin que nadie se entrometa –su cara se vuelve divertida ante mi expresión de ira al escuchar que le nombra- yo quiero que todos sepan que Scott consigue lo que quiere. Y lo que quiero es que la gente sepa que vuelves a estar conmigo, después diremos que te dejé porque me aburriste y así todos estaremos contentos.

Mis puños se aprietan bruscamente y los meto en los bolsillos de mi sudadera para evitar estamparlos en su cara.

-Tu retraso mental es bastante importante –escupo.
-El trato –me ignora- es que tendremos cuatro citas, y después de eso yo te daré la foto y tú harás con ella lo que quieras.
-¡¿Cuatro?! –le miro con odio.
-Cuatro, si pones de tu parte y te portas como una buena chica. Si no serán muchas más… y créeme que no me importa estar con esto todo el tiempo que haga falta.
-Tres.
-Estoy siendo demasiado bueno contigo teniendo en cuenta que en la primera cita me insultaste y ahora estas a punto de pegarme –ríe.

Guardo silencio durante unos minutos y después hablo.

-Cuatro citas y después desaparecerás de mi vida para siempre.
-Trato echo –extiende su mano.

La miro y retrocedo instintivamente. No quiero tocarlo ni con un palo.

-Recuerda que cuatro pueden ser diez –sonríe maliciosamente.
-Trato….echo… -le estrecho la mano sin ganas.


El resto de la cita es bastante repulsiva y desesperante, pero intento concentrarme en imaginar que no es el con quien estoy, y cuando eso no funciona comienzo a repasar los detalles sobre el plan “efecto orco”. Scott me lleva a tomar un helado y después caminamos por el parque a la vista de todos. La gente me mira impresionada e intrigada al mismo tiempo. Puedo leer en sus ojos lo que están pensando. Incluso llego a escuchar algunos murmullos claros. “¿Por qué está otra vez con él?”,“Esa chica es tonta, no aprende”, “Oh dios, Sweden y Scott juntos”.  Pasan las horas y Scott decide ir a comer a un McDonals. Un plan con el mismo romanticismo que él, cero. Después damos un par de vueltas más por la plaza para que todos se aseguren de ver el gran espectáculo, mientras yo tengo que aguantar que esa babosa repugnante me sujete la mano.

-Sonríe, nos están mirando –se burla Scott.
-Te escupiría en la cara –bufo.
-Cuatro… diez…

Y pongo la más falsa de mis sonrisas vista nunca.



Al llegar a casa Scott intenta acercarse pero decido que eso es llegar demasiado lejos. Puede que aguante que me toque con su sudorosa y asquerosa mano, pero jamás llegará más lejos que eso.

-Eh –me separo- nada de contacto físico, gusano.

Parece que va a decir algo, pero en su lugar se limita a mirarme en silencio unos segundos, y después se aleja murmurando un “nos volveremos a ver pronto”. 
Y así, supero una nueva página de la historia de mi vida.
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Espero que os haya gustado este capítulo, Dad RT a esto si leísteis. Gracias.

sábado, 3 de noviembre de 2012

•"Tan solo una salida" {Capítulo 17}.


Y así finaliza mi primera cita con Scott.

Insiste en acompañarme a casa y yo no me niego, pero tampoco acepto.

Simplemente comienzo a andar y él me persigue. Antes de entrar me detiene.
-Espero que mañana seas un poco más educada –objeta- o esto no va a salir como esperamos.

-¿Mañana? –pregunto.
-Si me dejaras explicártelo podríamos llegar a pasarlo bien.
-No quiero pasarlo bien contigo.
-Mañana te explicaré como haremos esto –se acerca para darme un beso, y prácticamente doy un salto mortal hacia atrás para evitarlo- ¿ves? –me señala, esa es una de las cosas que tienes que cambiar. No doy calambre.
-Como si lo dieras.
-Dios, Sweden, puedes llegar a ser muy irritante.
-Quiero estar con Justin, no contigo.
-Yo no he dicho que no puedas llamarlo –bufa.
-Si que lo hiciste.

*Flashback*
-Y por tu bien espero que dejes de tontear con tu amiguito, o lo pasarás mal.
-¿Por qué no te mueres? –ladré.
-Vamos a hacer esto a mi manera, te guste o no. –Ordenó- Deja de llamarle, no hables con él o lo sabré. Créeme.
-Fantástico –bufé.
*Fin flashback*

-Bueno… pues viendo la cara que tienes prefiero que hables con él y después estés un poco menos agresiva conmigo –razona Scott.
-¿Sabes qué? –sonrío por primera vez en todo el día.
-¿Qué?
-Si pudiera matarte lo haría –suelto.

Tras hacer una mueca, Scott se despide y comienza a andar. Le miro alejarse y pienso en qué bien me vendría ahora mismo uno de esos accidentes sorpresa en los que un camión descarrila y mata a un joven que paseaba por la calle. Y ese joven podría ser el.


Me meto en casa y subo a mi habitación. Me acuesto sobre la cama y comienzo a mirar al techo sin saber muy bien cómo reaccionar ante todo esto. Le doy vueltas a mi cita con Scott y hay algo que me desconcierta. Algo que no llego a comprender.

El no ha sido un capullo conmigo.

¿De qué se supone que va ahora ese idiota? ¿Pretende que después de todo lo que ha pasado volvamos a ser los de antes? Se ha comportado como solía hacerlo antes, como era antes de convertirse en un capullo. Pero a mí eso ya me da igual. Puede intentar ser el chico con más modales del mundo, puede convertirse en un caballero pero yo seguiré mirándole como un ogro. Porque es lo que me ha demostrado ser.

La cabeza comienza a darme vueltas y me pregunto en qué habría querido decir con eso de “mañana te explicaré como haremos esto”. ¿Esto? ¿Qué se supone que es esto?

No entiendo nada.

Cojo el ordenador y me meto al twitter de Justin.

·       “@ justinbieber: esto ya no me gusta”.
·       “ @justinbieber: cansado. Falta de sueño”.

Veo que su último tweet es el link de una entrevista. Lo abro. Una chica rubia da los buenos días y todos aplauden.

-Hoy tenemos con nosotros a un invitado muy especial.

Todos comienzan a gritar y la chica tiene que pedir silencio. Hace un breve resumen y anuncia unos productos que supongo no tengan nada que ver con el programa. Suena una música, un logotipo sale en pantalla y después una foto de él.

-¡Que pase Justin Bieber!

Más gritos. Más aplausos. Mi corazón en un puño. Justin entra a plató y la cámara le enfoca. Mi respiración se para. El se acerca a la chica y le dedica una sonrisa pesada. Ambos toman asiento y vuelvo a fijarme una vez más en que lleva nuestro collar. Sus ojos demuestran que no duerme, y aún así está ahí.
-Bueno, Justin, cuéntanos –comienza la entrevista- ¿Cómo llevas el tour?
Justin se vuelve hacia la chica y contesta.

-Bueno, mi equipo está trabajando muy duro para que todo esté listo –su voz suena ronca.
-Oh, eso es estupendo –sonríe ella- ¿Y cómo llevas los nervios ante todo esto?
-Bien –responde seco, y la chica hace una mueca ante su falta de cooperación.
-Supongo que todos estarán dándote apoyo y ánimos ahora –pregunta.
-Si, pero ¿sabes? –Justin se vuele hacia la cámara y veo que acaricia el collar- me falta algo.
-¿Cómo? –dice la chica intrigada.
-A veces te quitan lo que más quieres para que te des cuenta de que no eres nada sin ello –hace una mueca, creo que intenta no llorar- todos tenemos algo sin lo que no seríamos nada. Algo que nos complementa. ¿No es así? –se dirige ahora al público.

Todos le escuchan en silencio. La cámara los enfoca y pueden verse caras de preocupación, exaltación e intriga.

-¿Qué más puedes contarnos? –dice la chica, que ya no sonríe.
-No mucho –contesta- simplemente quiero darle un consejo a todos los que ahora estén viendo esto.

La chica asiente. Justin se vuelve hacia la cámara y veo sus ojos observándome.

-Luchad por lo que realmente queréis. No dejéis que nada os arrebate lo que habéis estado esperando y jamás os rindáis –Justin suspira- nunca es tarde y no todo está perdido.

Aplausos. Más aplausos.

Sin poder creerlo sigo mirando fijamente el video, pero lo que viene después son preguntas rutinarias sobre su carrera y halagos hacia su nuevo disco. Justin responde breve y secamente a todo. La entrevista acaba y todos se despiden.

Con las lágrimas cayendo por mis mejillas twitteo.
“Voy a luchar por lo que realmente me importa”.

 Cierro el portátil y lo tiro a un lado. Me levanto de la cama y me dirijo hasta el cajón en el que guardé el collar que él me regaló. Creí que llevarlo puesto lo haría más difícil todo, pero ahora sé que me dará fuerzas para creer que todo esto tiene solución. Si el lucha. Yo lucharé también.

Me pongo el collar y recuerdo sus palabras aquel día. “Para que nunca te olvides de mi”. Jamás lo haré, te lo prometo. Me limpio las lágrimas y vuelvo a coger el teléfono. Estoy preparada para volver a hablar con él.

Marco su número y espero. Uno, dos. Contesta. Solo dos toques, lo que significa que estaba esperando mi llamada.
Nunca se ha rendido.

-¿Sweden? – dice una voz ronca al otro lado.

Espero unos segundos, trago saliva y sonrío.

-Hola Justin.

Silencio. Silencio. Tras un momento que se hace eterno su voz vuelve.

-¿Eres tú? ¿Sweden?
-Si, soy yo –contesto.
-Yo… -duda- creía que no querías hablar conmigo.
-Te echo de menos, Justin.

Y le noto sonreír al otro lado.

-Yo también.

Ambos suspiramos y sé que no puedo seguir así.

-No puedes estar así –murmuro- no voy a permitir que estés así porque no merece la pena.
-Me han quitado lo que más quería.
-No es cierto.
-Si lo es –reprocha.
-No me has perdido, Justin –una lagrima cae por mi mejilla- esto solo es una mala situación. Saldremos de ella y podremos volver a estar como antes.
-Tengo miedo.
-¿De qué?
-De muchas cosas –su voz se quiebra.
-Dímelas.

Casi un minuto de silencio, y después reacciona.

-Tengo miedo de que el te haga daño –le tiembla la voz- pero aún tengo más miedo de que intente recuperarte y lo consiga.
-¿Qué?
-Te enamoraste una vez de el –murmura- podrías volver a hacerlo.
-No te entiendo, Justin –espeto- sabes perfectamente lo que he pasado y jamás podría volver a…
-Estoy seguro de que se ha dado cuenta de lo que ha perdido y está dispuesto a luchar para no dejarte escapar de nuevo –suspira- por una parte le comprendo.
-Justin…
-También tengo miedo de no volver a verte. De que no me cojas el teléfono y ya no quieras volver a saber nada más de mi.
-Eso es ridículo.
-Llevo una semana llamándote –traga saliva- y no contestas.
-Quería estar preparada cuando volviéramos a hablar. Quería estar segura de que no me derrumbaría.
-¿Lo estás?
-Estoy preparada para luchar por lo que quiero.
-Yo también lo estoy –ahora su voz suena más dura.
-¡Pues lucha por mi! –Le digo- luchemos por nosotros.
-Estoy dispuesto a hacerlo, pero tienes que dejarme ir allí –dice.
-Lo primero que tienes que hacer es sonreír –repito las mismas palabras que una vez el me dijo a mi- sonríe. Demuéstrale que eres más fuerte que todo esto.
-Ahora que sé que tengo una oportunidad de volver a estar contigo lo haré.
-Nunca dejaste de tenerla.
-Te quiero, princesa.

Y así, ambos volvemos a cobrar vida. Noto como la voz de Justin se vuelve dulce y ahora sé que estoy preparada para afrontarme a esto. Y que el también lo está. Hablamos. Le cuento todo lo que ha pasado desde la última vez y lo mucho que le extraño. Le digo que mientras ambos sigamos llevando esos collares nadie va a separarnos. Que le quiero como no quise a nadie en mi vida y que no voy a dejar que nos separen. Solo nosotros decidimos nuestro destino, y el mío es estar junto a él.

-Supongo que no me harás caso si te digo que no hagas esto –reprocha- si te pido que dejes a Scott y no te acerques a él.
-No, no lo haré.
-¿Y si te lo suplico? –Su voz se vuelve tierna- no es la mejor solución.
-Es la única solución ahora.
-Esa foto me da igual Sweden –ahora se pone serio- lo digo enserio, no me importa que la gente se entere de que tengo a la persona más increíble a mi lado.
-Esto no es solo por esa foto Justin, lo sabes.
-Si –asiente al otro lado- lo sé.
-Voy a devolverle todas y cada una de las putadas que me ha hecho.

Y el silencio vuelve a inundarlo todo.

-No dejes que te enamore –me pide.
-No pienso hacerlo.

Acordamos que pronto acabaremos con todo esto y podremos volver a abrazarnos. Como aquel día. Como nuestro primer día.

Esa noche tengo un sueño. Un sueño que por primera vez en mucho tiempo hace que sienta mariposas en el estomago. Mis pesadillas se hunden en lo más profundo para dejar a la luz uno de los mejores sueños de mi vida. Y Justin está en el.

Siento no haber podido publicar en todo este tiempo, pero no encuentro huecos para poder escribir. Espero poder hacerlo pronto. Como siempre, Click aquí y RT si leíste el capítulo. Espero que os haya gustado. Gracias por leer. 
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sábado, 13 de octubre de 2012

•"Tan solo una salida" {Capítulo 16}.


-Justin, si me niego a salir con él esa foto ocupará todos los titulares. No podrás volver a venir, no saldrás a la calle. La gente te presionará y los medios se echarán encima de ti –me obligo a respirar e inspirar- estás preparando un tour y esto ahora es lo que menos necesitas. Te perjudicará muchísimo.
-¡No me importa! –Y ahora sé que está llorando.
-De la otra forma… -guardo silencio durante un momento- si yo salgo con Scott… esa foto jamás verá la luz y solo yo saldré perjudicada.
-Te equivocas –suspira- si elijes esa opción me afectará tanto o más que la otra –intenta mantener la calma. Sweden, tu eres lo más importante que tengo en esta jodida vida y si haces eso te habré perdido para siempre.
-No –le digo.
-No lo hagas –suplica.
-La decisión está tomada. Por favor, no vengas a España –tras decir esa última frase mi corazón se hace pedazos- es mejor que dejemos esto durante un tiempo. Disfruta de tu tour.
-Sw –cuelgo.


Esa noche no duermo. Esa noche no descanso. Esa noche lo único que hago es llorar. Llorar y recordar todos y cada uno de los momentos que he pasado junto a él. Tan solo llevamos un día separados y parece que ha pasado un año. No estoy segura de poder sobrevivir sin él. Menos aún lo estoy de poder seguir viviendo sin hablarle, pero me lo he propuesto. Me he propuesto no hablar con Justin en al menos una semana. Necesito que nuestra relación se enfríe un poco antes de poder volver a comunicarme con él. Aunque ya no estoy segura de nada. Estoy casi segura de que después de haberle colgado estará cabreado conmigo. ¿Y por qué no iba a estarlo? Prácticamente lo he echado a patadas de mi vida. No es justo.

Y pasan los días, y yo no salgo de mi cama.

Un día.

Dos días.

Tres días.

Mi madre está preocupada por mí. Viene cada dos horas para asegurarse de que sigo viva, aunque ya no estoy segura. El primer día se pasó las horas muertas frente a la puerta de mi habitación hablando sola, intentando que me apiadara de ella y asomara la cabeza para que pudiera ver que seguía siendo la misma de siempre, pero ya no lo era. Me habían quitado lo que más quería. Lo que necesitaba para seguir luchando.

Cuatro días.

Cinco días.

Justin no se da por vencido. Sigue llamando cada día, cada noche y cada mañana con la esperanza de que pueda escuchar mi voz, pero he decidido que ambos sufriremos menos si nos mantenemos alejados. Me cuesta pensar en él y recordar su voz el día de la llamada. Su voz rota y triste me persigue. “Por favor, no lo hagas”. Le he visto en entrevistas y programas de televisión, fotos… ya no es el mismo de antes. La presentadora de un programa de cotilleos hablaba de Justin el otro día con una foto de el de fondo, triste y solo caminando por la calle. 
Especulaba sobre posibles problemas familiares o una enfermedad irreversible. La verdad es que su cara estaba casi tan mal como la mía. Ojeras y mueca triste, mirada cansada y hombros caídos. Pero lo que me llamó la atención realmente fue el collar que colgaba de sus hombros. Mi collar. Lo está pasando mal y eso me mata por dentro.

Seis días.

Siete días.

El sonido de un mensaje en mi teléfono me despierta por la mañana. Hoy he soñado que paseaba a su lado por la playa y nadie podía entrometerse entre nosotros. ¿Qué sería de mi ahora mismo sin sueños? Entonces si que estaría perdida.

Me levanto para mirar mi teléfono pensando que no puede haber nada peor que esto, pero una vez más vuelvo a equivocarme.

“Iré a recogerte a las doce, no acepto un no por respuesta”.

Maldito Scott.
Debería matarle y descuartizarlo. 
Con suerte nadie le echaría de menos. 
En realidad creo que le haría un favor a unos cuantos. 
Maldito Scott. 
Maldito.

Me levanto de la cama y voy al aseo. Entro. Me miro al espejo y pienso que soy un montón de huesos y carne sin valor. Si no tienes ilusión para vivir ¿de qué sirve la vida? No sé si estoy preparada para volver a lo de antes, a mi pasado. Me ha costado demasiado deshacerme de él. Y ahora está aquí de nuevo.

Me gustaría parar el tiempo. Pararlo todo para poder estar sola durante horas y días. Buscaría a Justin y le abrazaría para no separarme. Le tocaría y el tiempo también se detendría para él. El y yo solos. Nosotros. En el mundo. Sin nadie más que pueda sacarnos de ese sueño.

En ese momento recuerdo la frase de un libro: “Podrás tapar las agujas del reloj con tus manos, pero nunca podrás tapar el tiempo perdido”.

Salgo de mi burbuja de pensamientos y me enrollo en una toalla tras salir de la ducha. Busco unos shorts y una camiseta y me los pongo casi sin secarme. Mi pelo está mojado pero no me importa. Es el primer día que saldré con Scott y tengo mil cosas que decirle. Ojalá pudiera matarle.

Las doce.

Un mensaje.

“Estoy frente a tu casa”.

Cojo mis llaves y bajo las escaleras. Cierro la puerta y le veo sentado en el bordillo jugueteando con su móvil. Me acerco a él sin ganas y le miro en silencio.

-Vaya cara –me observa.

Silencio.

-Vamos a dar una vuelta –dice, al ver que no obtendrá una respuesta por mi parte.

Scott comienza a andar y yo le sigo sin ganas. Llevamos unos dos kilómetros cuando decide romper el silencio. Me gusta el silencio.

-¿Piensas decir algo? –su tono parece amigable. Me asusta.
-No tengo nada que decirte –bufo.
-Oye, vamos a llevarnos bien ¿vale?

Siento unas inexplicables ganas de empujarle hacia la carretera.

-No.
-¿Por qué tienes esas ojeras? –intenta llevar su mano hacia mi cara pero me aparto.
-Por tu culpa, idiota.

Scott me mira en silencio y no dice nada más hasta llegar a un parque. Nos sentamos en uno de los bancos y espera mi respuesta, pero no llega.

-Hablemos  -dice.
-No tengo ganas.
-Dios Sweden –reprocha- no seas así de borde.
-¡Yo soy simpática con quien me da la gana! ¿Te enteras? –Le señalo- prácticamente me estás secuestrando. Me obligas a salir contigo a pesar de que me das asco y pretendes que encima sea simpática, cuando por tu culpa mi vida se ha convertido en una mierda.
-No es tan grave –bufa.

Comienzo a morderme el lado interior de la boca para no soltar todas las palabras que amenazan con salir.

-Lo que tu digas.
-Déjame demostrarte que he cambiado.
-Jamás cambiarás –espeto- no podrás hacerlo y aunque lo hagas para mí no valdrás nada, porque con todo esto has caído demasiado bajo.
-¡Que no es para tanto!
-¡¿Has visto las putas noticias?! –Le grito, poniéndome en pie- ¿has visto la cara de Justin? ¡Llevo sin hablar con él una semana por tu culpa! ¡Lo está pasando mal!
-Relájate –me ordena, y me vuelvo a sentar con los brazos cruzados.
-Me das pena.

Y así finaliza mi primera cita con Scott.
Insiste en acompañarme a casa y yo no me niego, pero tampoco acepto. Simplemente comienzo a andar y él me persigue. Antes de entrar me detiene.

-Espero que mañana seas un poco más educada –objeta- o esto no va a salir como esperamos.
-¿Mañana? –pregunto.
-Si me dejaras explicártelo podríamos llegar a pasarlo bien.
-No quiero pasarlo bien contigo.
-Mañana te explicaré como haremos esto –se acerca para darme un beso, y prácticamente doy un salto mortal hacia atrás para evitarlo- ¿ves? –me señala, esa es una de las cosas que tienes que cambiar. No doy calambre.
-Como si lo dieras.
-Dios, Sweden, puedes llegar a ser muy irritante.
-Quiero estar con Justin, no contigo.
-Yo no he dicho que no puedas llamarlo –bufa.
-Si que lo hiciste.

*Flashback*
-Y por tu bien espero que dejes de tontear con tu amiguito, o lo pasarás mal.
-¿Por qué no te mueres? –ladré.
-Vamos a hacer esto a mi manera, te guste o no. –Ordenó- Deja de llamarle, no hables con él o lo sabré. Créeme.
-Fantástico –bufé.
*Fin flashback*

-Bueno… pues viendo la cara que tienes prefiero que hables con él y después estés un poco menos agresiva conmigo –razona Scott.
-¿Sabes qué? –sonrío por primera vez en todo el día.
-¿Qué?
-Si pudiera matarte lo haría –suelto.

Tras hacer una mueca, Scott se despide y comienza a andar. Le miro alejarse y pienso en qué bien me vendría ahora mismo uno de esos accidentes sorpresa en los que un camión descarrila y mata a un joven que paseaba por la calle. Y ese joven podría ser el.

Me meto en casa y subo a mi habitación. Me acuesto sobre la cama y comienzo a mirar al techo sin saber muy bien como reaccionar ante todo esto.
Le doy vueltas a mi cita con Scott y hay algo que me desconcierta. 
Algo que no llego a comprender.

El no ha sido un capullo conmigo.

Si leíste el capítulo 16 de "tan solo una salida" dale RT a esto Click, para saberlo. Gracias por leer, espero que te haya gustado. 
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sábado, 29 de septiembre de 2012

•"Tan solo una salida" {Capítulo 15}.


Me visto rápidamente y cojo mi teléfono, marcando el número de Justin y dejándome caer de nuevo sobre mi cama. Uno, dos, tres, cuatro, cinco toques. Nada. Seis, siete. Cuelgo.

Justin no lo coge. Estará en una entrevista.

Dejo el móvil sobre la cama y cojo el portátil. Entro a twitter. “Justin Bieber”. “Nuevos tweets”. Leo.

·       “Trabajando duro en el Nuevo tour, esto va a ser épico”.
·       “Ayer fue uno de los mejores días de mi vida, #real”.
·       “RT: Justin, gracias por ser una inspiración”.
·       “Te echo de menos”.

No estoy segura, pero juraría que el segundo y el último tweet van por mí. Sonrío brevemente y vuelvo a marcar su número una vez más. Uno, dos. Un pensamiento pasa por mi cabeza. Tres, cuatro. Comienzo a pensar en cómo se tomaría Justin todo esto. Conociéndole sería capaz de coger un avión y venir para partirle la cara a Scott. Cinco. No estoy segura de que contarle esto a Justin sea lo mejor. Seis, siete. Se pondría histérico y solo serviría para empeorar las cosas. Ocho. Mejor que no sepa nada de esto, por ahora. Nueve, diez. Cuelgo.

Tiro el móvil a un lado y decido bajar abajo para comer algo. Necesito despejar mis ideas. En el salón me espera mi madre.

-Siéntate –dice seria.

Le hago caso.

-No me pasa nada –me anticipo.
-No te creo.
-Créeme.
-No puedo hacerlo –insiste- te he visto llorar.
-La señora de la heladería no quiso darme cambio –miento.

Una mentira penosa. Así no iré a ninguna parte.

-Seguro –me mira fijamente.
-Son problemas de adolescentes –sonrío forzadamente- nada importante.
-¿No tendrá nada que ver con Justin, verdad? –mierda, me ha cazado.
-No, que va –mis ojos comienzan a brillar.
-Sea lo que sea seguro que tiene solución, Sweden.
-Estoy segura –la miro.

Aunque esa solución no sea la mejor para mí. Tengo que protegerle. Decidido.
Mi madre hace la comida y nos sentamos a comer en silencio. Lo intento, pero no logro dejar de pensar en esa foto y en Scott. En como todo esto le afectará a Justin y en que haremos de aquí en adelante. Pienso en mí. En cómo voy a salir de esta. Haré lo que sea mejor para Justin.

Tiro la mayor parte a la basura y dejo el plato sobre el fregadero. No he comido nada. Subo a mi habitación y miro mi teléfono. Un mensaje.

“Te he dado tiempo para que pienses en lo que es mejor para ti y tu amigo. Quiero una respuesta o esa foto se convertirá en la próxima portada de todas las revistas”.

Y una vez más pensamientos, recuerdos y dudas en mi cabeza. Trago saliva. Limpio la lagrima que acaba de caer por mi mejilla y me como mi orgullo. “Lo siento, Justin” pienso.

“Saldré contigo, pero deshazte de esa foto”.

El móvil se me cae de las manos, que tiemblan tras darle al botón de “enviar”. Me siento en el borde de la cama y ahora estoy segura de que jamás podré volver a tener cerca a Justin. Si no es esa foto, Scott será quien nos separe. Lo supe desde el momento en el que Scott se acercó a mí. Lloro. Sigo llorando sin poder evitarlo. Le echo de menos y ya no volverá a llamar a mi puerta nunca más. Ahora me espera un infierno. De nuevo vuelvo a mi pasado, que ahora sé que nunca se fue.

Mi móvil suena y lo ignoro. Ahora lo que menos quiero es tener que escuchar la voz de ese imbécil. Le odio más de lo que he odiado a nadie en toda mi vida. El móvil sigue sonando y yo me limito a dar vueltas de un lado a otro de la habitación. Deja de sonar. Me meto al aseo y echo un poco de agua en mi cara. Todavía tengo los ojos hinchados. El teléfono vuelve a sonar. Me acerco para ponerlo en silencio y veo que no es Scott quien llama. Descuelgo y me lo llevo a la oreja en silencio pensando en cómo voy a explicarle que vuelvo a salir con el chico que me destrozó la vida.

-Sweden –dice- lo siento, estaba en un ensayo de baile.
-No importa –murmuro.
-Siento no haberte llamado antes, esta semana tendré mucho trabajo –su voz suena calmada y dulce. Me reconforta- pero te prometo que llamaré todos los días.
-No hace falta que lo hagas –vuelvo a susurrar.

Ahora Justin se queda en silencio. Ha notado que algo raro sucede.

-¿Princesa? –pregunta, con un tono de preocupación en la voz.
-No es nada –digo sin más.
-No es cierto –dice cortante.
-Si lo es.
-Sweden –me llama.

No puedo ocultarle esto a Justin. Es imposible.

-Es… -la cabeza vuelve a darme vueltas- bueno, hoy… he visto a… Scott.

Silencio al otro lado.

-He hablado con él –mi voz suena mustia.
-¿Qué te ha hecho? –su voz es dura, fría.
-Nada.
-Dímelo Sweden.
-Tiene una foto –y mi voz vuelve a quebrarse.
-¿Cómo?
-De nosotros dos, Justin, besándonos.
-¿Qué? –dice sin llegar a entender lo que pasa.
-Justin, nos fotografió en el césped. Tiene una foto de nosotros juntos –trago saliva- amenaza con mandarla a todos si no… -me callo de repente.
-¿Si no que, Sweden?
-Yo…
-Por favor… -suplica- dime que pasa.
-Si manda esa foto jamás podremos volver a estar juntos. Se habrá acabado todo.
-¿Qué quiere que hagas?
-Nunca podremos volver a vernos. Todo se ha estropeado.
-¿Qué quiere que hagas? –repite.
-Lo siento.
-¡Dímelo! –grita.
-Si no salgo con él mandará la foto a toda la prensa –digo en tono fúnebre- ese es el trato. Yo vuelvo con él y esa foto desaparece.

Silencio. Silencio. Más silencio.

-Ni se te ocurra hacerlo, Sweden –ordena- ¿me oyes? ¡Ni se te ocurra! –vuelve a gritar. Su voz suena ahogada.
-Demasiado tarde –susurro.

Y cuelgo.

El teléfono cae de mis manos, que prácticamente quieren salir corriendo. Me duele el pecho y todavía recuerdo la voz de Justin taladrándome. “No lo hagas”, “no lo hagas”, “por favor”. El teléfono vuelve a sonar pero lo ignoro. Ya no hay nada más que decir.

Pasan las horas y tengo que meter el teléfono en el cajón de los calcetines para que deje de sonar. Justin se ha vuelto loco. Tengo unas cincuenta llamadas perdidas. No puedo hacerlo. Es mejor que no hablemos ahora.



Por la noche me meto a twitter y lo que veo me parte el alma.

·       "@ justinbieber: Si haces eso nos harás daño a los dos, no lo hagas por favor.                Por mí, por ti, no lo hagas. No merece la pena”.
·       “@ justinbieber: Siempre existe una solución. Y esa no es la correcta”.
·       “@ justinbieber: No me hagas esto”.

Lo que más me molesta de todo esto es que de una forma u otra ambos vamos a acabar sufriendo por algo de lo que se supone que no tendríamos que esconder. Odio tener que hacer esto. Odio no poder abrazarle ahora mismo.

Mi móvil vuelve a sonar. Lo cojo y sin pensar contesto.

-Justin, no hagas esto más difícil, por favor.
-No voy a dejar que hagas una estupidez –dice seco- ¿ya no recuerdas lo que te hizo pasar? –Noto la tensión en su voz- ¿Qué te hace pensar que esta vez será mejor?
-No creo que esta vez sea mejor –bufo- simplemente estoy haciendo lo mejor para ambos.
-¡Esto no es lo mejor para nadie! –grita.
-Para ti si.
-Me da igual lo que pase con esa maldita foto –ahora parece cabreado- no vas a salir con él. No te lo permito.

Y su voz suena a la de Scott. Imagino esas palabras en su boca y no me entra en la cabeza.

-La decisión está tomada –intento permanecer fuerte.
-¡¿Es que no te das cuenta?! –Está histérico- ¡Solo quiere volver a lo de antes! 
Lo único que vas a conseguir con esto es volver a ser la que fuiste en el pasado.
-Creo que nunca dejé de serlo.
-Sweden, por favor –suplica- princesa, no lo hagas.

Y esas palabras me duelen más que cualquier grito o insulto. Me desmorono.

-Justin, te quiero como no he querido a nadie en mi vida –susurro casi sin fuerzas- y por eso no voy a dejar que te pase nada malo por mi culpa.
-No lo hagas.
-¿No te das cuenta? –El pecho me empieza a doler- de una manera u otra jamás podremos volver a estar juntos Justin –una lagrima- después de esto cualquier cosa que pudiéramos tener se ha acabado –otra lagrima- no podre volver a abrazarte, elija la opción que elija –y miles de lagrimas más.
-Eso no es cierto –no quiere entenderlo.
-Justin, si me niego a salir con él esa foto ocupará todos los titulares. No podrás volver a venir, no saldrás a la calle. La gente te presionará y los medios se echarán encima de ti –me obligo a respirar e inspirar- estás preparando un tour y esto ahora es lo que menos necesitas. Te perjudicará muchísimo.
-¡No me importa! –Y ahora sé que está llorando.
-De la otra forma… -guardo silencio durante un momento- si yo salgo con Scott… esa foto jamás verá la luz y solo yo saldré perjudicada.
-Te equivocas –suspira- si elijes esa opción me afectará tanto o más que la otra –intenta mantener la calma. Sweden, tu eres lo más importante que tengo en esta jodida vida y si haces eso te habré perdido para siempre.
-No –le digo.
-No lo hagas –suplica.
-La decisión está tomada. Por favor, no vengas a España –tras decir esa última frase mi corazón se hace pedazos- es mejor que dejemos esto durante un tiempo. Disfruta de tu tour.
-Sw –cuelgo.

Espero que os haya gustado y siento haber tardado tanto en publicar. Estoy muy liada con el instituto. No tengo tiempo para nada.
Si leíste el capítulo dale RT a esto Click. Gracias.