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domingo, 24 de marzo de 2013

•"Tan solo una salida" {Capítulo 20}.


 Miro a la chica, quien me devuelve unos ojos fríos e inexpresivos sin separarse de él.

-Sweden… -murmuro.
-Lo siento Justin –dice seca- pero creo que no serías capaz de darme lo que Scott me ofrece.
-¿Qué? –una punzada en el corazón.
-No me malinterpretes, eres buen chico… pero creo que no lo bastante hombre como para hacerme feliz –ella hace una mueca de burla y después se gira para besarle.

Y ahí estoy yo, viendo como la chica a la que amo me abandona por el que la hizo sufrir. No lo entiendo. Esto no puede ser real.

De repente los dos se separan y Scott se acerca hacia mí serio.

-Pobre Justin… tan ocupado con sus conciertos que no supo ver que su chica se alejaba de el –ríe- a tantos kilómetros de su cuerpo que no pudo darse cuenta de que otro la poseía –una carcajada hace que mi corazón se parta en dos.

Miro a Sweden de nuevo esperando que ella me diga que es una broma, pero en su lugar esta se acerca a mí y me da una bofetada.

-Me dejaste escapar y ahora has perdido lo que más querías –sonríe- no vales para nada.

Me llevo las manos a la cara para evitar que mis lágrimas corran pero ya casi no puedo ver nada. Scott se para frente a mí y nuestras miradas se cruzan. Deseo intensamente matarlo.

-Ah, por cierto… una última cosa –se frota la barbilla.

Le miro esperando otra bofetada.

-Levántate, llegaremos tarde al ensayo y Dan se enfadará –sonríe.

Le miro sin comprender lo que acaba de decir y entonces noto algo raro.
Su voz a cambiado. 
Es algo familiar pero no logro saber el que. 
¿y Dan? 
¿Qué quiere decir con que Dan se enfadara?
¿A dónde llegaré tarde?
No lo entiendo.

-¿Qué?
-Eh Justin –dice ahora Sweden- vístete y coge tu guitarra.

La misma voz.

-¿Mi… guitarra?

Entonces los dos vuelven a besarse delante de mí y todo se vuelve negro.
Abro los ojos desesperado y observo que me encuentro en mi habitación, sobre mi cama. Llevo las manos sobre mi frente y al frotarlas se empapan de sudor. Al girarme  hacia la puerta veo a Scooter mirarme fijamente.

-Justin levanta, vas a llegar tarde –otra vez la voz.

Era todo una pesadilla.
Suspiro.

-¿Qué?
-El ensayo con Dan para el concierto es dentro de diez minutos. Date prisa –y desaparece tras la puerta.

Siento una intensa angustia y ganas de vomitar. Estoy sudando pero tengo mucho frío. Me siento desorientado y sin saber muy bien que hacer.

-V-vale… -susurro, aunque ya no hay nadie en la habitación.

Me levanto temblando de la cama y me dirijo al cuarto de baño. Abro el grifo de la ducha y me meto sin pensarlo. El agua cae fría pero no me importa. Me meto bajo el chorro y cierro los ojos frotándome la cabeza fuertemente con las manos. ¿Qué mierda fue eso? ¿Una pesadilla? Joder.


La mañana pasa lenta entre los ensayos y las entrevistas, y cuando vuelvo a casa y tengo un hueco cojo sin pensar el móvil y marco su número. 
Pocos toques después descuelga el teléfono.

-Hey Justin –su voz es chillona y dulce.
-Hola cariño, ¿Qué tal? –suspiro al ver que todo sigue igual que siempre.
-Bien, acabo de despertarme ¿y tu?
-Pasé la mañana en los ensayos.
-¿Y que tal dormiste hoy? –pregunta inocente.

De repente la pesadilla vuelve a mi cabeza y me hace estremecer. Un escalofrío me recorre de los pies a la cabeza y mis manos tiemblan.

-B-bi…bien.
-Justin ¿Qué ocurre?
-Nada –aseguro- solo que… tuve una pesadilla.
-¿Quieres hablar de ello? –su voz suena reconfortante, se que intenta calmarme.
-Soñé que te perdía –susurro.
-Eso jamás pasará.
-Estábamos en aquel parque en el que nos dimos nuestro primer beso y Scott aparecía de repente y… tú te ibas con el.
-¿Enserio? –la noto bufar al otro lado del teléfono.
-Me diste una bofetada –río intentando calmarme.
-Oh ¿de verdad? –ella ríe también- supongo que eso es la prueba de que fue una pesadilla y no es real, porque sabes que jamás lo haría.
-Lo sé –sonrío ahora mejor. Ella sabe cómo hacerme sentir bien.

Tras unos minutos Dan entra a buscarme para volver a secuestrarme, así que me despido de Sweden y prometo que la llamaré por la noche. No puedo dormir si no hablo antes con ella para asegurarme de que sigue ahí.



Por la tarde doy mi concierto y la verdad es que me siento animado así que añado unas cuantas canciones en acústico en compañía de mi guitarrista, que hacen gritar a mis fans y todos cantamos juntos. Me encanta el apoyo que me dan siempre. Es impresionante.

Ya es de noche cuando acabo y llamo a Sweden, allí es de madrugada pero se que siempre lo coge, y así lo hace. Pasamos un rato hablando y después me quedo durmiendo. Esa noche las pesadillas vuelven, pero esta vez Scott se aleja un poco más. Es como si mi cabeza quisiera echarlo. Nadie le quiere aquí.
El móvil me despierta por la mañana. Es un mensaje.

“La tercera cita ya está fijada. Jueves a las cinco. Esta es la clave para desarrollar todo el plan, deséame suerte. Te quiero”.

Mierda. Hoy es martes. Dos días para el comienzo del fin de la historia. No sé por qué algo me dice que ese gusano no se dará por satisfecho. No. No va a acabar con todo esto así como así. Tengo que hacer algo. Llevo demasiado tiempo apartándome a un lado y dejando que Sweden cargue sola con todo esto cuando los dos estamos metidos hasta el cuello. Estoy harto de tener que esconderme y quedarme sin hacer nada mientras veo que ese cabrón jode de nuevo a la chica que quiero. Estoy cansado de no poder ir y abrazarla. Siento impotencia, y a la vez pánico y miedo. No puedo más con todo esto. Ahora o nunca. Justin, sé un hombre y no dejes que la pierdas. Vale demasiado como para dejarla escapar, jamás encontrarás a nadie como ella y lo sabes. Estás jugando con fuego. ¿Qué más da esa maldita foto? ¿Qué más da ese imbécil? Dios, que ciego he estado.



##
Hablé con Scooter y todo el demás equipo y pospuse todas mis entrevistas y reuniones hasta la semana próxima, arreglé mi maleta y saqué un billete de avión para el vuelo más próximo a España. Ahora me encuentro en la fila 5, asiento 12B junto a la ventana, de camino a acabar con toda esta historia y enfrentarme a los problemas cara a cara. Sweden no sabe qué voy de camino. No le he dicho nada porque sé que se hubiera negado rotundamente, puesto que decidí que fuera una sorpresa.

Aterrizo en el aeropuerto a las cuatro y media y cojo el taxi lo más rápido que puedo para poner rumbo a su casa. Estoy deseando verla. Veinte minutos más tarde me encuentro en la puerta de su casa.

Cojo aire, inspiro profundamente y me preparo para volver a verla.

Toco el timbre. Abren la puerta.

Su madre.

-H-hola señora Hamilton –intento sonreír a pesar de mi decepción.
-¡Oh Justin, querido! –ella sonríe ampliamente- Al fin el príncipe azul llega para rescatar a la chica en apuros. Ya empezaba a pensar que en esta historia el malo era el protagonista –sonríe.

Guardo silencio un momento sin comprender muy bien a lo que se refiere.

-Eh… esto… -intento aclarar mis ideas- ¿está Sweden?

Cruzo los dedos para que diga que si.

-Lo siento… ya se fue.

Demasiado tarde.

-Mierda –suspiro- ¿y no sabe donde puede estar?

La señora agarra mi mochila y yo se la entrego.

-Está en el parque junto a la fuente de piedra –sonríe ampliamente- corre hijo, todavía estas a tiempo.

Me da la impresión de que esta mujer sabe más de todo esto que yo mismo, pero la obedezco y tras sacar el móvil de mí mochila se la entrego y comienzo a correr hacia el parque.

-¡Mucha suerte! –grita mientras me alejo.

Recorro todas las calles de ese pequeño pueblo camuflado lo mejor que puedo con gafas de sol, gorro y capucha, pero a pesar de ello la gente se me queda mirando. Aunque puede que sea por el hecho de ver a un chico correr como si ardiera en llamas y con los pantalones casi por las rodillas. Debería haberme puesto el cinturón que Sweden me regaló.

Salgo a otra pequeña calle más grande y miro hacia el final de ella. Veo una plaza con una gran fuente de piedra en el centro, y detrás un parque. Te tengo. Estoy aquí Sweden. Vine por ti. Sigo corriendo hasta salir al fondo y comienzo a ver gente paseando por aquella plaza. Busca Justin, busca. Nada. No la veo. Sigo avanzando y recorro con la mirada cada centímetro. 
De repente veo algo.
Te tengo.
Un banco. 
Dos personas. 
Ahí estas.
Oh dios, Sweden está preciosa. 
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RT aquí si leíste el capítulo. Gracias.

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