Miro a la chica, quien me devuelve unos ojos
fríos e inexpresivos sin separarse de él.
-Sweden… -murmuro.
-Lo siento Justin –dice
seca- pero creo que no serías capaz de darme lo que Scott me ofrece.
-¿Qué? –una punzada en
el corazón.
-No me malinterpretes,
eres buen chico… pero creo que no lo bastante hombre como para hacerme feliz
–ella hace una mueca de burla y después se gira para besarle.
Y ahí estoy yo, viendo
como la chica a la que amo me abandona por el que la hizo sufrir. No lo
entiendo. Esto no puede ser real.
De repente los dos se
separan y Scott se acerca hacia mí serio.
-Pobre Justin… tan
ocupado con sus conciertos que no supo ver que su chica se alejaba de el –ríe-
a tantos kilómetros de su cuerpo que no pudo darse cuenta de que otro la poseía
–una carcajada hace que mi corazón se parta en dos.
Miro a Sweden de nuevo
esperando que ella me diga que es una broma, pero en su lugar esta se acerca a mí
y me da una bofetada.
-Me dejaste escapar y
ahora has perdido lo que más querías –sonríe- no vales para nada.
Me llevo las manos a la
cara para evitar que mis lágrimas corran pero ya casi no puedo ver nada. Scott
se para frente a mí y nuestras miradas se cruzan. Deseo intensamente matarlo.
-Ah, por cierto… una
última cosa –se frota la barbilla.
Le miro esperando otra
bofetada.
-Levántate, llegaremos
tarde al ensayo y Dan se enfadará –sonríe.
Le miro sin comprender
lo que acaba de decir y entonces noto algo raro.
Su voz a cambiado.
Es algo
familiar pero no logro saber el que.
¿y Dan?
¿Qué quiere decir con que Dan se
enfadara?
¿A dónde llegaré tarde?
No lo entiendo.
-¿Qué?
-Eh Justin –dice ahora
Sweden- vístete y coge tu guitarra.
La misma voz.
-¿Mi… guitarra?
Entonces los dos vuelven
a besarse delante de mí y todo se vuelve negro.
Abro los ojos
desesperado y observo que me encuentro en mi habitación, sobre mi cama. Llevo
las manos sobre mi frente y al frotarlas se empapan de sudor. Al girarme hacia la puerta veo a Scooter mirarme
fijamente.
-Justin levanta, vas a
llegar tarde –otra vez la voz.
Era todo una pesadilla.
Suspiro.
-¿Qué?
-El ensayo con Dan para
el concierto es dentro de diez minutos. Date prisa –y desaparece tras la
puerta.
Siento una intensa
angustia y ganas de vomitar. Estoy sudando pero tengo mucho frío. Me siento
desorientado y sin saber muy bien que hacer.
-V-vale… -susurro,
aunque ya no hay nadie en la habitación.
Me levanto temblando de
la cama y me dirijo al cuarto de baño. Abro el grifo de la ducha y me meto sin
pensarlo. El agua cae fría pero no me importa. Me meto bajo el chorro y cierro
los ojos frotándome la cabeza fuertemente con las manos. ¿Qué mierda fue eso?
¿Una pesadilla? Joder.
La mañana pasa lenta
entre los ensayos y las entrevistas, y cuando vuelvo a casa y tengo un hueco
cojo sin pensar el móvil y marco su número.
Pocos toques después descuelga el
teléfono.
-Hey Justin –su voz es
chillona y dulce.
-Hola cariño, ¿Qué tal?
–suspiro al ver que todo sigue igual que siempre.
-Bien, acabo de
despertarme ¿y tu?
-Pasé la mañana en los
ensayos.
-¿Y que tal dormiste
hoy? –pregunta inocente.
De repente la pesadilla
vuelve a mi cabeza y me hace estremecer. Un escalofrío me recorre de los pies a
la cabeza y mis manos tiemblan.
-B-bi…bien.
-Justin ¿Qué ocurre?
-Nada –aseguro- solo
que… tuve una pesadilla.
-¿Quieres hablar de
ello? –su voz suena reconfortante, se que intenta calmarme.
-Soñé que te perdía
–susurro.
-Eso jamás pasará.
-Estábamos en aquel
parque en el que nos dimos nuestro primer beso y Scott aparecía de repente y… tú
te ibas con el.
-¿Enserio? –la noto
bufar al otro lado del teléfono.
-Me diste una bofetada
–río intentando calmarme.
-Oh ¿de verdad? –ella
ríe también- supongo que eso es la prueba de que fue una pesadilla y no es
real, porque sabes que jamás lo haría.
-Lo sé –sonrío ahora
mejor. Ella sabe cómo hacerme sentir bien.
Tras unos minutos Dan
entra a buscarme para volver a secuestrarme, así que me despido de Sweden y
prometo que la llamaré por la noche. No puedo dormir si no hablo antes con ella
para asegurarme de que sigue ahí.
Por la tarde doy mi
concierto y la verdad es que me siento animado así que añado unas cuantas
canciones en acústico en compañía de mi guitarrista, que hacen gritar a mis
fans y todos cantamos juntos. Me encanta el apoyo que me dan siempre. Es
impresionante.
Ya es de noche cuando
acabo y llamo a Sweden, allí es de madrugada pero se que siempre lo coge, y así
lo hace. Pasamos un rato hablando y después me quedo durmiendo. Esa noche las
pesadillas vuelven, pero esta vez Scott se aleja un poco más. Es como si mi
cabeza quisiera echarlo. Nadie le quiere aquí.
El móvil me despierta
por la mañana. Es un mensaje.
“La tercera cita ya está
fijada. Jueves a las cinco. Esta es la clave para desarrollar todo el plan,
deséame suerte. Te quiero”.
Mierda. Hoy es martes.
Dos días para el comienzo del fin de la historia. No sé por qué algo me dice
que ese gusano no se dará por satisfecho. No. No va a acabar con todo esto así
como así. Tengo que hacer algo. Llevo demasiado tiempo apartándome a un lado y
dejando que Sweden cargue sola con todo esto cuando los dos estamos metidos
hasta el cuello. Estoy harto de tener que esconderme y quedarme sin hacer nada
mientras veo que ese cabrón jode de nuevo a la chica que quiero. Estoy cansado
de no poder ir y abrazarla. Siento impotencia, y a la vez pánico y miedo. No
puedo más con todo esto. Ahora o nunca. Justin, sé un hombre y no dejes que la
pierdas. Vale demasiado como para dejarla escapar, jamás encontrarás a nadie
como ella y lo sabes. Estás jugando con fuego. ¿Qué más da esa maldita foto?
¿Qué más da ese imbécil? Dios, que ciego he estado.
##
Hablé con Scooter y todo
el demás equipo y pospuse todas mis entrevistas y reuniones hasta la semana
próxima, arreglé mi maleta y saqué un billete de avión para el vuelo más
próximo a España. Ahora me encuentro en la fila 5, asiento 12B junto a la
ventana, de camino a acabar con toda esta historia y enfrentarme a los
problemas cara a cara. Sweden no sabe qué voy de camino. No le he dicho nada
porque sé que se hubiera negado rotundamente, puesto que decidí que fuera una
sorpresa.
Aterrizo en el
aeropuerto a las cuatro y media y cojo el taxi lo más rápido que puedo para
poner rumbo a su casa. Estoy deseando verla. Veinte minutos más tarde me
encuentro en la puerta de su casa.
Cojo aire, inspiro
profundamente y me preparo para volver a verla.
Toco el timbre. Abren la
puerta.
Su madre.
-H-hola señora Hamilton
–intento sonreír a pesar de mi decepción.
-¡Oh Justin, querido!
–ella sonríe ampliamente- Al fin el príncipe azul llega para rescatar a la
chica en apuros. Ya empezaba a pensar que en esta historia el malo era el
protagonista –sonríe.
Guardo silencio un
momento sin comprender muy bien a lo que se refiere.
-Eh… esto… -intento
aclarar mis ideas- ¿está Sweden?
Cruzo los dedos para que
diga que si.
-Lo siento… ya se fue.
Demasiado tarde.
-Mierda –suspiro- ¿y no
sabe donde puede estar?
La señora agarra mi
mochila y yo se la entrego.
-Está en el parque junto
a la fuente de piedra –sonríe ampliamente- corre hijo, todavía estas a tiempo.
Me da la impresión de
que esta mujer sabe más de todo esto que yo mismo, pero la obedezco y tras
sacar el móvil de mí mochila se la entrego y comienzo a correr hacia el parque.
-¡Mucha suerte! –grita
mientras me alejo.
Recorro todas las calles
de ese pequeño pueblo camuflado lo mejor que puedo con gafas de sol, gorro y
capucha, pero a pesar de ello la gente se me queda mirando. Aunque puede que
sea por el hecho de ver a un chico correr como si ardiera en llamas y con los
pantalones casi por las rodillas. Debería haberme puesto el cinturón que Sweden
me regaló.
Salgo a otra pequeña
calle más grande y miro hacia el final de ella. Veo una plaza con una gran
fuente de piedra en el centro, y detrás un parque. Te tengo. Estoy aquí Sweden.
Vine por ti. Sigo corriendo hasta salir al fondo y comienzo a ver gente
paseando por aquella plaza. Busca Justin, busca. Nada. No la veo. Sigo
avanzando y recorro con la mirada cada centímetro.
De repente veo algo.
Te tengo.
Un banco.
Dos personas.
Ahí estas.
Oh dios, Sweden está preciosa.
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RT aquí si leíste el capítulo. Gracias.
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